¿Cuándo cambiar de médico, cuando tienes fibromialgia?.

En alguna oportunidad mientras estaba en consulta con mi médico tratante hace un tiempo atrás, me hice las siguientes preguntas, unas tras de otra en menos de un minuto: ¿qué hago aquí con este señor?, este hombre piensa que exagero, ¿será qué tiene razón o soy yo quién la tiene?, ¿será este hombre un buen médico o solo quiere salir de mi lo más pronto?, ¿será que este médico si cree en la fibromialgia?, me hace dudar ¿yo si tendré fibromialgia?, una vez fuera de la consulta me sentí decepcionada pero no sabía exactamente de qué, si de lo que me había dicho mi médico con vehemencia negativa o de mi misma sintiéndome frustrada por no saber lo que a mi me pasaba, incluso llegué a pensar, ¿lo que siente mi cuerpo es ficticio?, ¿es posible que yo me haya inventado este dolor en el cuerpo?, ¿soy capaz de hacer algo así y con qué propósito?.

En fin, creo que algunas de ustedes frente a una situación similar posiblemente se habrían preguntado lo mismo, mas cuando vas a un médico y él de por sí no da crédito a lo que le estás diciendo sin siquiera dudarlo y te mira con suficiencia para demostrarte que él es el que sabe y que tú definitivamente no tienes ni idea de nada lo que le ocurre a tu cuerpo; yo iba por ayuda no a una competencia de saberes y esto lo aprendí de tanto visitar médicos y de darme cuenta que soy yo la paciente, soy yo la que tiene los síntomas y soy yo la que busca el porqué y el cómo, no es mi médico, él no lleva mi carga entonces él debe portarse como un guía no con un juez.

Teniendo esto en mente, me encontré un maravilloso artículo de Donna Gregory Burch y me parece oportuno compartir sus “10 razones para despedir a tu doctor de fibromialgia” (10 Reasons to Fire Your Fibromyalgia Doctor), porque estoy segura que algunas de mis lectoras le hallarán mucha razón, yo tomo sus 10 razones y las adapto no las traduzco literal, pero les dejo el link original para quiénes lo quieran consultar.

Comencemos, ¿cuándo cambiar de médico cuando tienes fibromialgia?:

1.Tu doctor no cree que exista la fibromialgia. Es mas, te dice que es un “término” que se ha vuelto de moda pero que él no considera que sea una enfermedad, y te pide una lista de exámenes que al cabo de los cuales al no encontrar nada pausible, te dice que no puede dar un diagnóstico y por lo tanto te envía a casa sin una respuesta concreta, pero eso sí, descartada la fibromialgia porque él ni siquiera la considera una posibilidad.

2.Él dice que todo está en tu cabeza. Como en el caso anterior, tu médico al que le has contado que te sientes muy mal, que te duele hasta respirar, te mira y te dice: ¿señora, ya la ha visto un psicólogo?, es esta una clara señal que no es que él crea que la razón de tu fibro se deba tratar interdisciplinariamente (con varios especialistas), eso ni hablar, él infiere o induce que lo que tú tienes es un problema psicológico, y sin más rodeos, que tú has inventado todo lo que hasta entonces le has referido y que ha de ser porque quieres llamar la atención o porque tienes algunos problemas emocionales qué tratar.

3.Él ni siquiera está intentando ayudarte. Es común en algunos casos que te encuentres con un médico con el que llevas ya un tiempo y que solo sabe de ti cada vez que lo visitas, pues nunca se ha tomado el trabajo de ir más allá de la consulta periódica que te asigna, es decir, no trata tu caso con la particularidad que debería, trata solo de paliar el dolor pero no se interesa por ver qué es lo que produce los fuertes brotes de la enfermedad; no investiga, no se toma la tarea de realmente ayudarte a sanar, solo ve en ti a un cliente que viene por sus dosis de medicamentos y no a una paciente que quiere curarse.

4. Él se molesta por que le haces sugerencias o preguntas. Eso se trata de ego, de su ego; me ha pasado frecuentemente que cuándo pregunto sobre algún medicamento o sugiero otro tipo de ayuda o me surgen preguntas sobre mi enfermedad y otros síntomas que puedan estar relacionados, he encontrado una barrera hasta grosera por algún médico que no le gusta que un paciente le cuestione nada, pienso que existe una mala idea o concepto que tienen ellos sobre sí mismos al considerar, que por ser médicos se les otorga una potestad divina para siempre tener la razón o la verdad absoluta, es triste ver cómo en una consulta el paciente tiene que pasar por la pena de reservarse sus dudas, temores o deseos para no molestar al doctor. Pienso que la medicina más que una profesión es una vocación, la más noble de todas, porque se trata de estudiar y estar actualizado permanentemente para brindar la mejor ayuda a quién lo requiera aunque el resultado no sea necesariamente una cura. (para mi amigo Alejandro, esta sea tal vez mi Utopía).

5.Él ni siquiera te escucha. Supongamos que estás en medio de una crisis de fibromialgia y lograste conseguir una cita con tu médico tratante, llegas con el esfuerzo que eso te supone y esperas al llamado de su secretaria o enfermera; una vez logras entrar al consultorio te encuentras con la siguiente escena: el doctor está chateando en su celular o está charlando amenamente con alguien por su móvil, apenas te mira y te pide que esperes, luego sin quitar los dedos de su computador para dirigirte una mirada te pide que le relates el motivo de tu visita, que no le será evidente porque no se ha fijado en ti para nada, luego de tipear algo en su computadora, te toma la tensión y mira cómo está tu ritmo cardíaco, es posible que te pese en su báscula digital y mire tus reflejos, no te dice nada, mira su reloj de vez en cuando y te pide que te sientes, emite una receta que te da y te despacha para tu casa. Mientras tú en cámara lenta, todo esto lo has vivido sumida en el dolor, dolor cuando te quitabas tu abrigo porque te duelen los brazos, las manos incluso la espalda,  has sentido cuando te ponía el tensiómetro en el brazo y notabas como iba incrementando el dolor a la vez que este se inflaba y te oprimía tu sensible brazo, o cuando con un gran esfuerzo para ti, lograbas apenas subirte a la camilla pues tu cadera y pies apenas te respondían, y el momento que con su pequeño martillo golpea tus rodillas y tú cierras los ojos porque el dolor es insoportable y él hasta este momento no ha visto tus reacciones, a pesar de decirle que lo has venido a ver porque no te aguantas tanto dolor y ves cómo imprime una hoja con medicamentos que sabes que solo son su forma de despacharte lo más pronto de su vista porque es evidente que él tiene “cosas más importantes que hacer”. Este médico es tan peligroso como una pimpina de gasolina para apagar un incendio.

6.Él te desestima o te falta al respeto. Cuando el médico conociendo tus síntomas  considera que no son para tanto, que tú exageras, que simplemente si deseas no sentirte mal !pues ya está¡, es fácil ya no te sentirás mal. Se mofa de tus miedos o se molesta por tus preguntas, te dice que lo que tienes es que eres una persona triste y que si no fueras así estarías saludable como la más sana de las mujeres del planeta, que pienses positivo porque los pensamientos positivos tienen el poder de transformar lo malo en bueno, o refiere que eso le pasa al todo el mundo y que no todos se andan quejando y en fin una serie de frases que solo buscan hacerte sentir estúpida, insegura de ti misma y menosprecia tus síntomas.

7.Él te dice, “tu no tendrías fibromialgia si…” y aquí la lista va variando según lo que él a vuelo de pájaro percibe sin una auscultación seria.

“Tu no tendrías fibromialgia si…”

“bajaras de peso”
“hicieras ejercicio”
“cambiaras de hábitos”
“te movieras más”
“vieras la vida con alegría”
“dejaras de creer lo que dicen por internet”
“no te estresaras por todo”
“no te deprimieras”
“de niña no hubieras consumido comida chatarra”
“dejarás el café (gaseosa, refrescos, paquetes)”

Ustedes sabrán de más cosas que han tenido que escuchar en consulta. La lista anterior no significa que no sea verdad que ejercitarnos o comer bien o dormir mejor no ayuden a mejorar nuestra condición, pero no implica o por lo menos no se ha descubierto hasta hoy que todo esto o algo de esto, sea el causante de la enfermedad, y esto me recuerda una anécdota que mi madre me contó una vez en una de sus visitas a su médico; ella se sentía mal y fue a consulta, una vez referido los síntomas el médico le hizo las siguientes observaciones: “lo que a usted le está pasando es debido al haber tenido muchos hijos” mi mamá le preguntó “¿cuántos son muchos?, él le respondió: “de 5 en adelante” mi madre le dijo “solo he tenido 3”, el médico insistió “o también porque usted no ha dejado de fumar o consumir licor”, mi mamá de nuevo le respondió “nunca he fumado y no me gusta el licor”, a lo que le médico ya aburrido le dijo”entonces es porque usted tiene sobrepeso”, si mi mamá hubiera estado conveniente más delgada no podemos imaginar que le hubiera dicho, tal vez que todo lo que sentía era por influjo de la luna o algo similar. Gracioso y triste a la vez, ¿no creen?.

8. Tu doctor te dice, “ya no pienses más en eso”. como en el famoso caso de “con solo desearlo se hará realidad :)”, este doctor te está diciendo que si lo deseas con todo tu corazón ya no sentirás dolor y ¡voilà! la cura está servida. Ojalá con solo desear las cosas, estas ocurrieran pero la realidad es muy distinta, tu doctor no es que crea que si piensas distinto te curarás, lo que puede estar pasando es que él no tiene ni idea de cómo tratar tu dolor constante, y no tiene más remedio que echarte con eufemismos, la culpa de lo que te pasa, o porque simplemente no te ha creído ni una palabra desde que él te está tratando, y eso es grave porque hasta este punto has desperdiciado tiempo valioso que no te puedes dar le lujo de perder, porque el dolor cada vez toma más fuerza y te ha ido mermando y si no recibes una atención oportuna y especializada, estarás consumida por el dolor y el agotamiento, lo que implicará que gradualmente vayas perdiendo la batalla frente a una enfermedad que te exige y te reta todos los días.

9. El doctor te dice, “al menos no tienes cáncer”. Esto no solo te lo dirán tus médicos, estoy segura que hasta amigos cercanos o familiares te han comentado una frase parecida (por lo menos a mi me ha pasado no pocas veces), es lapidaria esta frase porque busca hacerte sentir culpable al extremo comparándote con una enfermedad que merece todo nuestro respeto como también nuestra fibromialgia se lo merece, las dos son distintas, las dos tienen un desarrollo diferente porque de las dos, solo el cáncer ha sido reconocido por todos en el mundo de la medicina, mientras que la fibromialgia tiene detractores y más críticos que médicos científicos investigándola. Sí, no tenemos cáncer y sabemos por lo difícil que la debe pasar un enfermo con este padecimiento, comparar la fibromialgia con esta enfermedad es hasta grosero porque es como comparar a dos personas tratando de definir quién es mejor o peor, que una sea rubia y tenga ojos verdes no lo hace ni mejor ni peor que una que tenga los ojos negros y el cabello café, no se trata de competir quién está peor, simplemente son diferentes y aunque la palabra cáncer aterra y mucho, la fibromialgia te consume cada día sin tener esperanza de saber si algunas vez vivirás para saber la cura o si tendrás que irte a la tumba con ella. No es una frase justa ni mucho menos se debe decir nunca.

10.El doctor culpa de todo a la fibromialgia. Esto sí que me pasa seguido, me duele un dedo y mi médico tratante concluye que es debido a la fibro, el cómo logra llegar a esa conclusión es hasta gracioso, descarta lo evidente, y al final sin mayores complicaciones supone que mi fibro tiene que ver y con ello pretende que me vaya convencida y sin rechistar. Me ha pasado hasta con cosas como sarpullidos en mi piel, el primer médico que me vio me dijo que era debido a mi fibro, no me conformé porque el diagnóstico me pareció que me lo decía por salir del paso, me dijo entonces: “tenga paciencia que eso con el tiempo se le pasa”, visité a otro médico porque mi sarpullido continuaba igual luego de dos semanas, en esa ocasión otro médico me dijo: “es una urticaria nerviosa, debido a que se expuso a una situación muy estresante que vivió y se le ha manifestado en forma de brote en la piel”, esto me pareció más coherente, él me hizo recordar un evento que mucho días antes yo había sufrido pero que no lo asociaba a mi sarpullido, para hacerlo breve yo sufro de fobia a los ratones y debido a las lluvias que por ese entonces arreciaban en la ciudad, vi una fila larga de ratas que corrían por la calle y esto me dejó sumamente alterada, pero nunca imaginé que me pudiera eventualmente producir un sarpullido, me recetó una inyección y santo remedio el brote desapareció a los dos días definitivamente.

Esto es clave, un médico no puede suponer que si te duelen los ovario, la garganta o la cabeza indudablemente tenga que ver con la fibro, pues puede haber en el fondo otro causante, que si no se trata a tiempo puede incluso generar complicaciones, es importante que no se de por sentado que la fibro es la hacedora de todos los males, un buen médico la tendrá en cuenta pero no la volverá un determinante para todo.

Bueno, esta lista espero que les permita tener una visión o postura más clara con sus médicos, la decisión siempre está en nosotras, no podemos dejar que por el descuido de un médico o por su ligereza, no recibamos la atención que nos merecemos, ellos son, como dije antes, guías y ayudas no jueces, no pueden determinar con una firma que lo que tenemos no es verdad, que el dolor es inventado, porque ellos no sufren lo que nosotras, si alguna de nosotras se encuentra con un médico así es mejor no volver a consultarlo. Soy consciente que no es fácil cambiar de médico con nuestros sistemas de salud, pero un mal médico es tan nocivo como el peor de los venenos.

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